Las barreras comunicativas de los soportes impresos son casi inexistentes. Más allá de la vista, sentidos como el tacto o el olfato se activan y recogen información que podemos dirigir para generar una respuesta concreta en el receptor. El diseñador ha de tener esto presente y utilizarlo en favor de la efectividad del mensaje a transmitir. El único límite a imponer es la propia naturaleza del encargo y del problema a resolver.

Estos conceptos se tuvieron muy presentes al crear este dossier personal. Formó parte del postulado a una oferta para realizar la comunicación gráfica de un equipamineto público de Barcelona. Se utilizaron tanto textos, como imágenes, como páginas impresas en braille, generando un documento en el que no solo la vista recogía información. La inexistencia de límites en la comunicación impresa es una parte esencial en la filosofía de trabajo del diseñador del que hablaba este dossier de presentación.